Por Emily Patrizi, directora de operaciones de Stride Autism Centers
Cuando las familias acuden por primera vez a Stride, muchas llegan sintiéndose abrumadas. Un diagnóstico suele traer consigo una avalancha de preguntas: ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué apoyo necesitará mi hijo? ¿Podrá comunicarse, relacionarse con los demás y desarrollarse plenamente?
Son cuestiones importantes, y ninguna familia debería tener que afrontarlas sola.
En Stride, creemos firmemente en algo muy importante: el progreso de cada niño se nutre de una comunidad. Detrás de cada hito —una primera palabra, una nueva habilidad, un momento decisivo— hay un equipo de personas que colaboran con tu familia para ayudar a tu hijo a crecer.
Una perspectiva personal
Comencé mi carrera como analista conductual certificado (BCBA). Pasé años trabajando directamente con niños y familias, diseñando planes terapéuticos, formando a equipos y celebrando esos pequeños pero significativos momentos de progreso que hacen que este trabajo sea tan gratificante.
Esa experiencia ha marcado mi forma de ver nuestro trabajo hoy en día. Sé de primera mano cuánta dedicación, creatividad, paciencia y colaboración se necesitan para ayudar a un niño a desarrollar nuevas habilidades. El progreso no se consigue de la noche a la mañana. Se logra a través de miles de momentos de reflexión, ajustando la estrategia de enseñanza, animando al niño a intentarlo de nuevo, celebrando cada pequeño avance y colaborando estrechamente con las familias en cada paso del camino para que los resultados sean significativos.
El tipo de trabajo que hacemos requiere tanto experiencia como dedicación. Para ser buenos en lo que hacemos, debemos amar de verdad lo que hacemos. Y por eso estoy tan orgulloso de los equipos clínicos de todos nuestros centros.
El equipo que hay detrás de cada avance
Uno de los mayores privilegios de mi trabajo en Stride es ser testigo de la extraordinaria labor que realizan cada día nuestros equipos clínicos. Nuestros BCBA y técnicos conductuales combinan la ciencia, la creatividad, la paciencia y la compasión para ayudar a los niños a desarrollar las habilidades que amplían su mundo. Hacen que el aprendizaje sea un placer, diseñando planes terapéuticos individualizados, celebrando cada pequeño avance y adaptando continuamente su enfoque para atender a cada niño según sus necesidades.
Aunque el progreso suele producirse poco a poco, el impacto a lo largo del tiempo puede ser notable. En nuestra última encuesta a padres y cuidadores, una media del 95 % señaló mejoras en áreas de habilidades esenciales durante los primeros seis meses de tratamiento.
Estas mejoras abarcan la comunicación, la interacción social, las habilidades para el juego, el autocuidado y la preparación para la escuela, es decir, las habilidades cotidianas que ayudan a los niños a participar más plenamente en el mundo que les rodea. También observamos el impacto a largo plazo a medida que los niños avanzan en su trayectoria educativa.
El 71 % de los niños que completan la terapia en Stride pasan a integrarse en aulas de educación general, un hito que refleja los años de dedicación de las familias y los equipos de atención, que han trabajado codo con codo.
Más allá de los datos hay algo mucho más profundo: un niño que descubre nuevas formas de expresarse, de establecer vínculos y de moverse por el mundo con confianza. Ya sea al pronunciar sus primeras palabras, al hacer sus primeros amigos o al dominar las habilidades necesarias para ser independiente, cada hito supone una nueva dimensión en su vida.
¿Qué diferencia a Stride?
Aunque la terapia basada en la evidencia es la base de nuestro trabajo, creemos que los niños progresan mejor cuando se sienten apoyados, comprendidos y felices. Nuestros centros están diseñados para ser lugares donde los niños se sientan seguros para explorar, probar cosas nuevas y celebrar sus logros. Además, nuestros equipos colaboran estrechamente con las familias para garantizar que la terapia refleje las fortalezas, las necesidades y los objetivos únicos de cada niño.
Los padres nunca son meros espectadores en este proceso, sino nuestros aliados. Sus opiniones, su apoyo y su confianza contribuyen a dar forma a la atención que prestamos. Cuando las familias y los profesionales sanitarios trabajan juntos, los resultados pueden ser extraordinarios.
- Agradecimiento a nuestros socios del sector sanitario: También estamos profundamente agradecidos a los pediatras, especialistas en desarrollo, terapeutas y educadores que colaboran con nosotros para apoyar a las familias que se enfrentan al autismo. Sus derivaciones y su colaboración permiten que más niños tengan acceso a la atención que necesitan y garantizan que las familias reciban un apoyo coordinado a lo largo del desarrollo de sus hijos. Se necesita realmente toda una comunidad para ayudar a los niños a prosperar.
- Los valores que guían nuestro trabajo: Recientemente, hemos presentado una serie de valores fundamentales que reflejan lo que más nos importa como organización. Estos valores marcan la forma en que cuidamos a los niños, apoyamos a las familias y trabajamos juntos como equipo.
- Haz lo correcto: Hacemos lo correcto, incluso cuando es difícil. Nuestro trabajo tiene un impacto directo en las vidas de las personas vulnerables, por lo que actuamos y nos comportamos como si todo el mundo nos estuviera observando.
- Mejora continua: No buscamos la perfección, solo el progreso. Aprendemos sobre la marcha, hacemos preguntas y celebramos los logros a lo largo del camino.
- Colaborar, colaborar, colaborar: compartimos ideas, nos apoyamos mutuamente y desarrollamos soluciones codo con codo.
- Aporta alegría: Encontramos motivos para sonreír, reír y hacer que el trabajo resulte un poco más llevadero. La alegría alimenta la creatividad, las relaciones y nuestros mejores días.
- Care BIG: La bondad no es debilidad, es nuestro superpoder.
Estos valores reflejan algo que veo cada día en todos nuestros centros: un equipo que se preocupa profundamente por los niños y las familias a las que atendemos.
Una comunidad que hace posible el progreso
La misión de Stride es sencilla: ampliar los horizontes y mejorar la vida de los niños con autismo y sus familias.
Cada día veo cómo esa misión cobra vida: en la paciencia de un terapeuta que ayuda a un niño a intentarlo de nuevo, en el apoyo que se brindan las familias entre sí y en esos momentos de tranquilidad en los que un niño logra algo que antes parecía imposible.
Durante el Mes de la Aceptación del Autismo, celebramos los increíbles avances que logran los niños. Pero también rendimos homenaje a las personas que hacen posible ese progreso: las familias, los profesionales sanitarios, los colaboradores del sector sanitario y toda la comunidad que rodea a cada niño con su apoyo. Porque cuando trabajamos juntos, los niños pueden lograr cosas increíbles.
Y en Stride, es un honor para nosotros formar parte de tu comunidad.

