Ya se pueden inscribir niños de 2 a 6 años.

Más información

Aceptación del autismo: reflexiones de nuestras familias sobre los hitos que realmente importan

Durante el Mes de la Aceptación del Autismo, a menudo se hace mucho hincapié en la sensibilización: aprender a identificar los síntomas, comprender el diagnóstico y reconocer las diferencias. Eso es importante. Es ahí donde comienzan muchos de estos procesos.

Pero para las familias con las que trabajamos cada día, la aceptación va más allá de la mera concienciación.

Se manifiesta en los momentos cotidianos. En la forma en que se apoya y se comprende a un niño, y se le da el espacio necesario para crecer de la manera que le resulte más adecuada, sin que nadie más lo defina por él.

Este mes, hemos pedido a varias familias que compartan momentos de los que se sienten orgullosas. No solo los grandes hitos, sino aquellos que reflejan un progreso real, de esos que cambian la forma de vivir el día a día. Lo que nos han contado nos ha servido de gran recordatorio: la aceptación suele encontrarse en momentos que, vistos desde fuera, pueden parecer insignificantes, pero que lo son todo para una familia.

Para una familia, parecía una conexión.

Luis, cuyo hijo Noah asiste a nuestro centro de Chicago – South Loop, nos contó lo significativo que fue para él ver cómo Noah empezaba a relacionarse con otros niños. Al ser hijo único, al principio no le resultaba fácil entablar esas interacciones. Pero con el tiempo, gracias a unos objetivos que se fueron estableciendo poco a poco, Noah empezó a abrirse a sus compañeros de una forma que le resultaba segura y manejable.

«Le propusieron objetivos que, poco a poco, le ayudaron a sentirse más cómodo con sus compañeros, sin que fuera algo demasiado drástico», explicó Luis.

Ese avance no se limitó a jugar con otros niños. Cambió la forma en que Luis ve el futuro, sobre todo ahora que se acerca el inicio del curso escolar.

«Ha sido una experiencia positiva… Me siento más segura respecto a los próximos pasos que tendrá que dar Noah cuando llegue el momento de ir al colegio».

Otra familia reflexionó sobre la importancia de la comunicación y el creciente sentido de la independencia.

Dalia contó que su hijo Isaiah había estado trabajando para alcanzar dos objetivos importantes: comunicarse de forma más eficaz y aprender a ir al baño solo. Ambos eran importantes no solo para las rutinas diarias, sino también para la independencia y la confianza de Isaiah.

Antes, las dificultades para comunicarse solían provocar frustración y comportamientos problemáticos. A medida que mejoró su comunicación, esos momentos se hicieron menos frecuentes. En su lugar apareció algo nuevo: más claridad, más confianza y la capacidad de expresar lo que necesitaba.

«Es un niño totalmente diferente al que era cuando empezó», comentó Dalia.

Ese progreso no se logró de la noche a la mañana. Fue fruto de la constancia y de una sólida colaboración, que incluyó la formación periódica de los padres, una comunicación abierta y la coordinación entre lo que ocurría en las sesiones y en casa.

«Esto marcó una gran diferencia, ya que nos permitió mantener la coherencia en cuanto a objetivos y estrategias, tanto en las sesiones como en casa».

Cuando Isaiah alcanzó estos hitos, el impacto fue inmediato.

«Para Isaiah, poder comunicar sus necesidades… le ha ayudado a sentirse más seguro y menos frustrado», comentó Dalia. «A mí me llena de alegría y paz saber que ahora puede expresarse».

Historias como estas nos recuerdan que la aceptación empieza por ver al niño tal y como es hoy, sin dejar de creer en lo que puede llegar a ser.

Eso se construye con el tiempo, a través de pequeños pasos, la constancia y la confianza entre las familias y los equipos de atención, que trabajan con un objetivo común.

En Stride, vemos cada día que el progreso es diferente para cada niño. A veces es decir su primera palabra. A veces es integrarse en un grupo. A veces es un momento de independencia que cambia la forma en que una familia vive su día a día.

El Mes de la Aceptación del Autismo nos da un motivo para hacer una pausa y valorar esos momentos y cada uno de los hitos. No porque sean grandes o pequeños, sino porque son importantes.

Porque la aceptación no consiste solo en hacerles un hueco. Se trata de ver a cada niño tal y como es hoy, y de apoyar su crecimiento según sus propios términos y a su propio ritmo.

Botón Llamar ahora